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Noticia de Interés: ‘Influencers’, ‘youtubers’, 'instagrammers','bloggers': así son los trabajos de la nueva era digital



Noticia de interés: 'Ser influenciador no es solo tomarse fotos' ‘Influencers’, ‘youtubers’, 'instagrammers','bloggers': así son los trabajos de la nueva era digital 

Normalmente los lunes, Daniela Vargas, más conocida como Tuti Vargas en redes sociales, no revisa su teléfono, no contesta llamadas ni responde correos. 

El primer día de la semana es el espacio que ha escogido de su tiempo para dedicarse a grabar los videos que sube a Instagram y YouTube sobre maquillaje, estilo de vida y belleza. Toda su concentración está puesta en la producción de cada detalle. En su apartamento tiene un set acoplado con un tocador gigante, con espejos y cajones abarrotados de maquillaje y brochas.

Alrededor están los trípodes y las cámaras que ha utilizado durante los últimos dos años y medio cuando se convirtió, por casualidad, en una influenciadora digital, un término que alude a personajes que, mediante fotos y videos publicados en redes sociales, modifican patrones de comportamiento.

Ella hace parte de una nueva generación de creadores de contenido en las plataformas digitales que ha transformado por completo los espacios en internet. 

Influencers, instagrammers, youtubers, booktubers, blogueros: todos ellos son los dueños del actual paisaje web en donde reina el formato tipo selfi y en el que lo visual prevalece sobre todas las cosas. Las redes sociales están inundadas de sus publicaciones en las que, en la mayoría de los casos, ellos son los protagonistas. 

Pero ¿a qué se debe la formación de tantos movimientos en los entornos digitales que han llevado a este caótico escenario?

Antes eran unos pocos los que hablaban y los demás escuchaban. Había audiencias pasivas. Con la llegada de internet el formato cambió

Mario Morales, analista de medios y profesor de la Universidad Javeriana, dice que la respuesta está en los cambios que, por su naturaleza, ha traído consigo el internet. “Antes eran unos pocos los que hablaban y los demás escuchaban. Había audiencias pasivas. Con la llegada de internet el formato cambió y los usuarios se sintieron con la capacidad de hablar, interactuar y producir contenidos”, explica.

Para el docente, la explosión de todos estos movimientos también se da porque en los nuevos espacios digitales los usuarios son “autosostenibles y pueden generar su propio contenido sin requerir aprobación”.

Alexánder Arango, estratega en marketing digital, añade que “la democratización de la comunicación ha hecho que personas y empresas creen entornos de influencia con muy poca o ninguna inversión para lograrlo. Su conocimiento o comportamiento han favorecido la posibilidad de crear seguidores que creen y admiran sus posiciones”. Pero esa facilidad que ofrecen los formatos digitales también ha producido una sobresaturación de información.

“Hay una acumulación y los contenidos se sobreimponen unos a otros ya no en días ni en horas, sino en segundos. Existe un exceso de contenidos que finalmente lleva a que solo algunos de ellos sobrevivan”, dice Morales. 

El boom ha resultado favorecido por el aumento, cada vez más desmesurado, del uso de las redes sociales en la sociedad. Un informe realizado por la firma Deloitte, que tuvo en cuenta la opinión de 1.000 personas en Colombia, reveló que revisar las redes sociales es la actividad que más realizan las personas en su teléfono. Colombia es el segundo país con mayor consumo de video al día, con 4,3 horas en promedio, según un reporte de Millward Brown de 2016.

Tatiana Márquez, jefe de comunicaciones de Google Colombia, afirma que teniendo en cuenta que cada vez más se fortalecen las “relaciones personalizadas con los videos, acorde con necesidades cotidianas de diversas características”, es normal que constantemente se creen nuevas tendencias. 

“Independientemente de la calidad del contenido, sus interacciones simbolizan y representan formas de decir y de ser de las narrativas del ‘yo’ o de la sociedad general”, añade Morales.

‘Un trabajo de verdad’

“Muchas veces se piensa que el trabajo del influenciador es solo tomarse fotos. Y sí tiene su parte interesante y emocionante, pero esto requiere de una disciplina rígida y estricta”, relata Vargas.

La joven describe su trabajo como una labor con las mismas exigencias que demanda cualquier otra. Sus días transcurren entre cámaras, grabaciones, reuniones y negociaciones con clientes. 

“En mi caso hago todo sola, me encargo de la producción, edito y grabo yo misma”, cuenta. Por eso, la constancia ha sido un factor clave. “No es solo publicar sino poder compartir y construir una relación con base en lo que hago como influenciadora”, agrega Vargas.

La youtuber Kika Nieto, que cuenta con más de seis millones de seguidores en su canal, tiene un equipo de cuatro personas que la apoya en la generación de los alrededor de 15 contenidos que publica semanalmente. “Hay que hacer investigación de mercado, hablar con tu audiencia y preocuparte por la calidad. Estamos investigando tendencias todo el tiempo para generar nuevo contenido”, dice.

No es solo publicar sino poder compartir y construir una relación con la audiencia...



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